domingo, 31 de agosto de 2014

TALLER DE ESCRITURA - SECUENCIA DIDÁCTICA



SECUENCIA DIDÁCTICA:

Primera Sesión:
RECONOCIENDO EL TERRENO
Tema: Diagnóstico I
Objetivo: Reconocer el grupo, presentando la crónica como el género literario que se trabajará en estas sesiones de lectura y escritura creativas.
Indicadores:
Aporta sus apreciaciones con respecto a la escritura.
Da su concepto de género literario y de crónica.
Actividades:
     A.    Saludo y presentación del equipo de profesores.
     B.     Formulación de preguntas acerca de la escritura y la crónica (Ver Anexo 1):

1.      ¿Le gusta escribir?
2.      ¿Para qué escribe?
3.      ¿Qué género literario les gusta más?
4.      ¿Qué saben de la crónica?
     C.     Exposición de los motivos del taller que se presentó como un espacio para la libertad de expresión.
     D.    Lectura de la crónica “El centro” de Juan Carlos Gómez.
   E.  Lectura comentada de la crónica de Héctor Abad Faciolince “Instrucciones para escribir una crónica”, que los estudiantes recibieron impresa.
    F.    Enunciación de la tarea para vacaciones: Escribir una crónica sobre un hecho destacado de las vacaciones.

























Evaluación:
1. Antes de terminar la sesión, se les pidió a los estudiantes que manifestaran sus impresiones con respecto al taller y si querían que volviéramos a su clase de Español.

Algunas de sus respuestas fueron:
*Silencio y sonrisas. Miradas unos a otros…
*Alguien adelante dijo que estaba bien que viniéramos porque les dimos libertad para expresarse.
*Otro manifestó que la lectura estuvo buena.
* Hubo quien dijo que les había gustado mucho más que otras veces, cuando también habían ido otras personas a hacer ejercicios parecidos al que nosotros hicimos.

2. Lectura del diagnóstico:

Mirando las respuestas del grupo de octavo grado del Colegio Santander, que no todos entregaron porque solo hay veinticinco, uno puede sacar algunas conclusiones. La primera, que hay un grupo, bastante pequeño, por cierto, al que realmente no le gusta escribir y cuando escribe simplemente lo hace porque le toca. La segunda, que a la mayoría de los que entregaron la hoja con las respuestas les gusta escribir un poco para poder expresar sus sentimientos y para aprender, como dicen ellos mismos. La tercera, que la mayoría no tiene claro cuáles son los géneros literarios, pero aun así, por sus respuestas de que les gusta lo fantástico y la ficción, uno diría que les gusta, más que todo, los cuentos. Y la cuarta, que solo uno o dos tiene una pequeña idea de lo que es una crónica. Además, ver que existen ciertos problemas con la ortografía, la puntuación y en ciertos casos, de coherencia.

Aún con esto, si bien, va a ser difícil el trabajo con los muchachos como deja ver las conclusiones anteriores, hay también algo que nos parece muy importante para emprender la enseñanza de cualquier cosa. Esto es el interés, que pudimos ver en los estudiantes de octavo cuando se llevaron a cabo las dos lecturas; y otra cosa, que con la crónica ellos van a trabajar con el material de lo que viven a diario, con su experiencia; con lo que sus ojos ven y con todo eso de lo que ellos están hechos.


  CRÓNICA - DIAGNÓSTICO

1
Con el coordinador del Colegio Santander, que la verdad no sé cómo se llama, habíamos quedado de encontrarnos quince o diez minutos antes de la hora en que iniciaba la clase, que él con mucho gusto, y sin autorización del rector, dijo que podíamos tomar cada martes de la semana, durante unas ocho sesiones, para que lleváramos a cabo el taller de crónica que le habíamos propuesto con Angie, y que sin duda para él, por su acogida y amabilidad hacia nosotros, era del total agrado. Sin embargo, faltando cinco minutos para las tres y veinticinco de la tarde, la hora en que iniciaba la clase, apenas estábamos en la entrada del colegio esperando que el celador, un hombre bastante gordo, volviera de la coordinación con la orden de si podíamos entrar o no. 

Estuvimos unos diez minutos esperando que el celador volviera, y hay que decirlo, era una tortura estar ahí esperando, sintiendo ansiedad y miedo ante la idea de empezar un “taller de crónica” con más de cuarenta estudiantes, sin saber hacer una buena crónica nosotros mismos. Cuando ví otra vez la figura del celador en el pasillo, que volvía hacia nosotros casi sin que sus pies se movieran, a mí el pulso me empezó a ir más rápido y una voz me decía por dentro que saliera corriendo, mientras que otra me decía que no fuera cobarde y que tenía que ser responsable con lo que ya me había comprometido a hacer. Además, solo estábamos en la entrada del colegio: Andrea Abril y yo, porque el resto del grupo no nos podía acompañar. Laura tenía clase de dos a cuatro; Adrián estaba hospitalizado; y Angie, a quien Andrea había llamado unos minutos antes, estaba esperando un bus en el centro, con un grupo de muchachos también del Colegio Santander, y por esta razón se demoraba un poco.

Por fin, después de unos minutos que parecían eternos, el celador gordito estaba ante nosotros, y sin decir una sola palabra, metió una llave amarilla en el candado de la reja que nos separaba y nos abrió. Le dimos las gracias, con la misma ansiedad de antes, y caminamos a pasos largos y rápidos hacia la oficina del coordinador, que yo pensaba, podía estar molesto porque no habíamos llegado a la hora prevista ni siquiera el primer día del taller.

El coordinador, al verme aparecer ante su puerta, me miró por un breve instante como tratando de reconocerme, y después de esbozar una pequeña sonrisa, me preguntó que a qué hora habíamos quedado. Yo, que ahora sentía un peso menos encima, porque en el coordinador no había ni una pizca de enojo y si más bien una señal de olvido, le dije que habíamos quedado a las tres y veinticinco. Ya eran las tres y media, y aunque estaba ocupado hablando con una señora y un niño, se levantó de su silla para acompañarnos al salón donde teníamos intención de hacer, primero que todo, un diagnóstico. En el salón, cuando llegamos, solo estaba la profesora (una señora morena y churca, como de unos cincuenta años, quizás menos), y entonces el coordinador nos presentó mientras empezaba a contarle porque estábamos allí. La profesora escuchaba atenta, con una sonrisa en su rostro, y ante la pregunta del coordinador de que si nos podía ceder unas ocho horas para trabajar con sus estudiantes, ella contestó que sí, que cómo no, que perfecto, con mucho gusto nos daba el espacio para que empezáramos a trabajar.

Cuando empezaron a llegar los niños y niñas de octavo grado, que realmente no eran tan niños, nos miramos con Andrea y juzgamos que la angustia que habíamos sentido antes, en la entrada del colegio, era unas diez veces peor. Entraron poco a poco, en grupitos de cinco, de tres, de siete, de dos, etc., y la verdad, eran bastante ruidosos mientras buscaban donde sentarse. La profe nos dijo que saliéramos un momento; que iba a organizar a los estudiantes y a explicarles un poco cuales eran nuestras intenciones, y entonces salimos, sintiendo un alivio grande. 

Afuera del salón notamos que el ruido, que era bastante, había cambiado a un gran silencio. Estábamos bastante preocupados, y para distraernos nos pusimos a mirar una piscina que hay en el Colegio Santander, no tan pequeña, aunque vacía. Yo le dije a Andrea, con mis ojos clavados en la  piscina con nostalgia, que eso era lo que le faltaba a la UIS. Una buena piscina donde poder meterse y disfrutar de ese sol que hace en Bucaramanga, y que de tan duro, lo pone a uno como un tonto. En esas estábamos, cuando escuchamos la voz de la profesora que nos dijo que ya podíamos entrar. No obstante, apenas entramos y abrimos la boca para presentarnos, los estudiantes, que nos habían dicho eran cuarenta y dos, pero por sorpresa eran cuarenta y ocho, comenzaron a hablar y a gritar entre ellos, no sé si realmente porque no les interesaba mucho lo que nosotros podíamos decirles, o simplemente, porque así eran cada día.

Yo, que por mi forma de ser (es decir, por ser todavía un niño, por ser medio ñerito, etc.) creía que la experiencia iba a ser fácil y podríamos abordar lo que queríamos. Empecé a sentirme frustrado porque claramente no era así. Mientras hablaba, sabía que nadie estaba escuchando, y oír tantas risas y tantos gritos, así como ver los avioncitos de papel que iban y venían por el salón, acabaron con el optimismo que me quedaba. Me callé; ahora fue Andrea la que intentó hablar, con una voz más fuerte que la mía, y aunque los muchachos estuvieron más atentos por un minuto, empezaron a hablar y a gritar aún más fuerte que antes.

Frente a este paisaje, decidimos que era mejor empezar con las preguntas que queríamos hacerles, y a gritos les fuimos diciendo cuales eran. La primera pregunta era: ¿Les gusta escribir? La segunda: ¿Para qué escriben? La tercera: ¿Qué género literario les gusta más? Y la cuarta: ¿Qué saben de la crónica? Las preguntas las repetimos varias veces porque por el ruido y el desorden casi nadie escuchaba, y al fin, tuvimos que pedirle prestado a la profesora, con algo de pena, un marcador para escribir las preguntas en el tablero. Yo me di a la tarea de escribir las preguntas, y Andrea no sé qué hacía porque mis ojos estaban en el tablero. Cuando terminé de escribir las preguntas vi que Angie había llegado, y sinceramente, me sentí más tranquilo porque ella tiene más experiencia en estas cuestiones.

Angie tomó la palabra. Los estudiantes seguían con el mismo ruido y caos de antes, pero ante la mímica de Angie de salir corriendo del salón, todos se rieron y algunos se callaron porque el ruido bajó un poco. Entonces, con una voz más fuerte y segura que la mía, empezó a decir todo lo que yo no había sido capaz de decir. Me refiero a que la idea del taller, que queríamos llevar a cabo, consistía sobre todo en poder expresar todo eso que se vive y no se dice. Que la idea era expresarlo con la libertad que por lo general siempre nos reprimen en la escuela, el colegio y la universidad. Y para nuestra sorpresa, los estudiantes pararon oreja y pareció interesarles lo que se les proponía. Luego, fueron entregando uno a uno las respuestas de las preguntas que les habíamos hecho un poco antes.

Después de esto, y a pesar de que no todos habían entregado la hoja con las respuestas, que les pedimos no marcaran con su nombre para que se sintieran más relajados. Andrea se puso a leer una crónica del libro “Otros crímenes de amor” de Juan Carlos, un amigo de la UIS que ya se graduó. Todos hicieron mala cara cuando iba a empezar a leer, pero cuando en la primera frase escucharon la palabra “tombos”, alzaron la cabeza interesados y sonriendo.

La crónica que escogimos para leerles se titulaba “El centro”, y en esta las palabras claves eran “ñeros, cuchillos, robos, marihuana, tombos”, y otras. Todos siguieron la lectura atentos, haciendo de vez en cuando un pequeño comentario, y sinceramente, si uno juzga por sus caras, a la mayoría les gustó mucho la crónica.

Unos minutos después de terminar la lectura de la crónica, Andrea y yo les repartimos a cada estudiante una copia de otra crónica, esta vez de Héctor Abad Faciolince. La crónica, “Instrucciones para escribir una crónica”, para nuestro consuelo, al parecer también les gustó. Angie la leyó, y como antes con la otra lectura, estuvieron callados e interesados.

Al terminar Angie la lectura, les repetimos que la idea era que  expresaran su mundo cotidiano, lo que ellos vivían a diario ya fuera en su barrio, en el colegio, etc, y les pusimos un ejercicio. Les pedimos que escribieran una crónica sobre la cocina de su casa para el martes de la próxima semana, pero nos interrumpieron y nos hicieron saber que el viernes salían a vacaciones. Rápidamente nos reunimos con Angie y Andrea, y decidimos que escribieran la crónica sobre la cocina o sobre las vacaciones de mitad de año. 

Antes de despedirnos, Angie les preguntó que si les había gustado la clase con nosotros, y casi todos dijeron que si, que les había gustado mucho más que otras veces, cuando también habían ido otras personas a hacer ejercicios parecidos al que nosotros hicimos. Además de esto, Angie les dijo que dizque yo era escritor, cosa que negué al instante porque no es cierto, pero de todas formas, todo el grupo empezó a aplaudir no sé por qué (a lo mejor por burla), y nos despedimos de ellos entre aplausos. Afuera del salón estaba la profesora, esperando; le dimos las gracias, nos despedimos, y falto poco para que empezáramos a correr hacia la salida del colegio.

2
Mirando las respuestas del grupo de octavo grado del Colegio Santander, que no todos entregaron porque solo hay veinticinco, uno puede sacar algunas conclusiones. La primera, que hay un grupo, bastante pequeño por cierto, al que realmente no le gusta escribir y cuando escribe simplemente lo hace porque le toca. La segunda, que a la mayoría de los que entregaron la hoja con las respuestas les gusta escribir un poco para poder expresar sus sentimientos y para aprender, como dicen ellos mismos. La tercera, que la mayoría no tiene claro cuáles son los géneros literarios, pero aun así, por sus respuestas de que les gusta lo fantástico y la ficción, uno diría que les gusta, más que todo, los cuentos. Y la cuarta, que solo uno o dos tiene una pequeña idea de lo que es una crónica. Además, ver que existen ciertos problemas con la ortografía, la puntuación y en ciertos casos, de coherencia.

Aún con esto, si bien va a ser difícil como deja ver las conclusiones anteriores, hay también algo que nos parece muy importante para emprender la enseñanza de cualquier cosa. Esto es el interés, que pudimos ver en los estudiantes de octavo cuando se llevaron a cabo las dos lecturas; y otra cosa, que con la crónica ellos van a trabajar con el material de lo que viven a diario, con su experiencia; con lo que sus ojos ven y con todo eso de lo que ellos están hechos.

Recursos:
* Autorización del Coordinador Edgar Becerra de la jornada de la tarde del Colegio de Santander.
*Autorización de la profesora de español, Flor, para intervenir en sus clases de “lectura y escritura”.
*Crónica “El centro” de Juan Carlos Gómez.
*Crónica de Héctor Abad Faciolince “Instrucciones para escribir una crónica”.
Bibliografía:
ABAD FACIOLINCE, Héctor. Instrucciones para escribir una crónica. En: El Espectador. Bogotá, 30 de noviembre de 2013. Disponible en la Internet en: http://www.elespectador.com/opinion/instrucciones-escribir-una-cronica-columna-461454
GÓMEZ, Juan Carlos. Otros crímenes de amor. Becas bicentenario: Bucaramanga, 2014.

Segunda Sesión:
VAMOS A VERNOS LAS CARAS
Tema: Diagnóstico II
Objetivos: Descubrir las habilidades para la escritura que tiene el grupo.
Indicadores:
Escribe acerca de sus sentimientos exponiendo ordenadamente sus ideas.
Actividades:
    A.    Se les propone a los estudiantes escribir sus impresiones acerca de la toma de la fotografía del carné, situación que están experimentando al mismo tiempo que la clase.

     






























     B.     Se les pregunta quiénes hicieron la crónica de vacaciones y sólo levantan la mano tres de ellos. Las hicieron pero no las trajeron. Los textos son muy buenos y los adjuntamos en la próxima sesión.

Evaluación:

Nuestras impresiones del diagnóstico II son:

* Reconocemos en la mayoría un fuerte deseo de expresarse y de aprender a escribir.
* Nos damos cuentan de que adolecen de una total falta de seguridad al momento de escribir que suponemos tiene que ver con la falta de práctica en la escritura.
* Tienen mucha dificultad para ordenar sus ideas.
* Los estudiantes no emplean bien los signos de puntuación. Hay falencias en el uso de todos ellos.
* No siguen un proceso de escritura consciente. Se lanzan a escribir sin planeación del tema de escritura y sin premeditación.
* Es una escritura oralizada. El texto que escriben tiene una fuerte carga de oralidad. Estrategias de la conversación se corresponden con la actividad retórica del que escribe: hay creaciones léxicas, intensificadores, onomatopeyas, interjecciones, silencios, etc.
*Los textos usan una “economía del lenguaje”,  acortando las palabras así haya espacio suficiente para escribir. Esto dificulta que todo el mundo entienda los textos, pero nosotros logramos descifrarlos y no nos parece tan incómodo. Ejemplo: “Porque” es reemplazado por “XQ”; “que” es cambiado por “Q”.
*Los estudiantes están además cambiando las letras al escribir: escriben “ll” en lugar de “ñ”, por ejemplo. Tienen errores de caligrafía.
*También tienen cuantiosos errores de ortografía.

Recursos: Toma de fotografías para el carné.
Bibliografía:
Carmen Herrera, María Manjavacas Ramírez y Yolanda Tejado. El lenguaje de los jóvenes. Resumen de las conclusiones del seminario "El español de los jóvenes". Disponible en la internet en: http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2008/septiembre/jovenes.html

Tercera Sesión:
DESCUBRIENDO AMÉRICA CON LA CRÓNICA CORTA
Tema: Repaso de conceptos
Objetivos: Proponer una definición de crónica corta para estimular la escritura.
Indicadores:
Escribe una crónica teniendo en cuenta las características básicas del género.
Actividades:

     A.     Entrega en guía y lectura de algunas de las características de la crónica corta.
     B.    LA guía incluye este ejemplo de crónica corta:

<<El 11 de octubre de 1492, después de la puesta del sol  la carabela llamada La Pinta iba avanzando unas 12 millas cada hora.

A las 10 de la noche del 11 de octubre el Almirante ya había visto en el horizonte algo que parecía fuego, pero era tan poca la visibilidad que apenas y se podía distinguir. Llamaron a Pedro Gutiérrez, de profesión repostero, para que diera su punto de vista sobre ésto, a lo que dijo que efectivamente parecía luz de una fogata.

En ese momento el Almirante Cristóbal Colón ordenó que se montara guardia ininterrumpida y durante el tiempo que fuese necesario hasta que se divisara tierra, prometiendo a quien fuera el primero en verla que le daría un jubón de seda, aparte de los otros regalos que los reyes habían prometido.

A las dos de la mañana del 12 de octubre la Pinta divisó tierra e informó de inmediato al Almirante; fue el marinero Rodrigo de Triana quien dio el tan esperado grito de ¡Tierra! ¡Tierra a la vista!, la cual estaba a escasas dos leguas de distancia.

En ese momento amainaron las velas e iniciaron el desembarco. Era viernes cuando desembarcaron en la isla que en el idioma de los nativos se llamaba Guanahani>>

     C.    Se lee la crónica “Curándome la maricada”, del poeta barranquillero John Better.
     D.    Se pone de tarea la escritura de una crónica de un día.
Evaluación:
Los estudiantes se muestran atentos a la lectura de las crónicas y se divierten.
Algunos entregan las crónicas que habían quedado como tarea en vacaciones.













Recursos: Crónica de John Better. Concepto de crónica corta.
Bibliografía:
BETTER, John. Curándome la maricada. Disponible en la internet en: http://www.soho.com.co/zona-cronica/articulo/curandome-la-maricada/25127
Concepto de crónica corta. Disponible en: http://www.ejemplode.com/41-literatura/2535-ejemplo_de_cronica_corta.html
                                                                                                                            

Cuarta Sesión:
LECTURA DE CRÓNICAS

Tema: Profundización en las formas de la crónica
Objetivos: Estimular la escritura en los estudiantes a través de la lectura. 
Indicadores:
Se interesa en la lectura.
Actividades:
      A.    Se lee “El hombre de los brazos largos”, crónica de Álvaro Cepeda Samudio.

<< EL HOMBRE DE LOS BRAZOS LARGOS

1. Este hombre había nacido con los brazos demasiados largos. Le bajaban de los hombros dos interminables racimos de venas y de músculos hasta las mismas rodillas. Eran un par de brazos que daban la impresión de que su dueño podría alcanzar con ellos todo lo que se propusiera.
Y esta impresión perduraba en el ánimo de todos cuando lo conocían. “Él puede llegar a donde quiera”, decían todos. Porque no otra cosa puede decirse de quien posee un par de brazos tan largos, que convenzan a todo el mundo de que con esos brazos cualquier cosa se puede alcanzar.

2. Desde cuando estaba en el colegio, con su par de brazos sobresaliendo de su pupitre, su largura le ganó fama de inteligente, ya que los maestros decían que un muchacho con los brazos tan largos tenía que ser largo también de entendimiento. Y se distinguió como colegial pues a él se le daban todas las oportunidades y los trabajos de mayor responsabilidad porque sus brazos largos eran la mejor garantía.

3. Y Cuando salió del colegio ya había aprendido a balancear como un par de remos descomunales los brazos a los lados del cuerpo delgado y angosto. Caminaba lentamente, hincando en el aire sus brazos, tal como si se moviera en razón de ellos, como si fueran los brazos extremadamente largos los que le servían para caminar , haciendo caso omiso de sus piernas.

4. Para esta época las gentes se estaban a la expectativa para ver cómo lograba fácilmente con sus brazos larguísimos lo que para los otros hombres se presentaba imposible. Pero se quedaron sin saberlo pues el hombre de los brazos largos no supo qué hacer en el pueblo y se fue a la ciudad. Y cuando lo vieron salir con la pequeña maleta colgando al final de sus brazos , el cuerpo levemente inclinado hacia el lado opuesto, de tal manera que parecía que el otro brazo iba arrastrándose por la carretera, en todos quedó la impresión de que allá en la ciudad sí conseguiría todo cuanto se propusiera pues cuando se tienen un par de brazos tan largos la vida es fácil.

5. Pero en la ciudad tampoco hizo nada. Las gentes miraban con asombro cómo se movían en el aire sus dos largos brazos, exactamente como un par de remos descomunales, y pensaban lo mismo que los vecinos del pueblo: con ese par de brazos se puede alcanzar todo lo que uno quiera.  Sin embargo, él paseó sus largos brazos por toda la ciudad buscando qué hacer, y no encontró nada. Hasta que un día, después de mucho tiempo de buscar inútilmente una significación para su vida, lo encontraron colgando del techo de su cuartucho miserable. Se había ahorcado con una sábana arrollada y mugrienta. Y sus brazos flotaban en el aire, igual que dos remos descomunales perdidos en el aire, igual que dos remos descomunales perdidos en el océano.

6. Y las gentes no se lo explicaban. Pero la razón por la que no pudo alcanzar nada con un par de brazos tan largos era que él no sabía que sus brazos fueran más largos que los de la gente que pasaba a su lado. Cuando lo descubrió era muy tarde, y lo descubrió al notar que no necesitó subirse en una silla para anudar la sábana arrollada a una viga: con sólo estirar los brazos alcanzó el techo. Pero esto sucedió demasiado tarde.

Álvaro Cepeda Samudio
El Nacional, Junio de 1948>>


      B.     Se lee en voz alta El primer baile (1937), crónica de Emilia Pardo Umaña.

<<EL PRIMER BAILE
Por Emilia Pardo Umaña

    Era algo terrible que iba a trazar un definitivo cerco entre la vida pasada y la futura, cerco de ilusiones floridas o de tremendos desengaños, ese primer baile. La niña agradecida con la invitación empezaba a decaer y palidecer a ojos vistas, desde quince días antes de la fiesta. La angustia es como un flotador; sube y baja por el tubo digestivo, causando daños en el organismo entero y tapando definitivamente la garganta cada vez que algún alimento se pone ante la vista. Impide dormir, soñar, decir tonterías o escuchar las que dicen los demás.  Ningún páramo puede competir con el terrible frío que nos convierte en una nevera interior y nos hace estremecer sin saber por qué, con los ojos espantados como cuando los fantasmas hacen su aparición, o se limitan cortésmente a "amargar.

      Creía yo que, todo esto había pasado; hoy, con un ambiente de mejor camaradería, teniendo muchos amigos, consideraba al primer baile como una fiestecita más en grande, sin complicaciones ni temores. Y pensaba en aquellas de mis contemporáneas, lindas, admirables como dibujos del "Vogue", que lloraron silenciosamente antes de ir a decorar por primera vez los salones con una sonrisa forzada que parecería detenida en un gesto único, el cual, no obstante su mudez, tenía algo de aullido temeroso y algo de lamento. No parecía sino que marcharan al suplicio vestidas de seda y coronadas de rosas como de antiguos tiempos.

       Pero ayer, una niña linda, me preguntó cómo debía uno portarse en el primer baile, qué debía hacer para tener éxito, y cómo era la gente de sociedad. Todo esto en un tono que me ha inspirado graves sospechas de que la tragedia aún no ha abandonado el mundo. Y como en el caso de esa niña, pueden estar muchas, creo conveniente dar algunas reglas generales para información seria de las que las necesiten, y risa burlona de aquellas que estén ya más allá  de este peligroso primer paso. Advierte que aunque no den su plena utilidad sino para el primer baile, conviene no olvidarlas en general.

 1. No se deje vestir por sus tías. Tienen siempre un gusto espantoso, y una afición a los lazos de cinta que termina  con cualquier toilette.

2. No espere conseguir un novio. Estos se encuentren en los "piches" de las procesiones, en los campos de fútbol o tennis, en las casas de las amigas (donde son novios de ellas), al salir de la casa, al entrar a la iglesia, etc. Pero en una baile jamás.

3. No olvide que la pechera dura hace a la gente terriblemente mentirosa. De ahí la tradicional hipocresía de los ingleses, que usan mucho frac.

4.  No crea que estás bailando con una joven de porvenir. Los jóvenes de porvenir nunca van a los bailes, porque no los invitan.

5. Avalúe la edad de su parejo al comenzar cada pieza, saque la mitad y el resultado indicara el número de los whiskys que puede resistir. Así, si tiene 20 años, no se puede bailar con él, cuando lleve más de diez whiskys, etc.

6. No baile con hombres casados. Eso se llama "pavo parado".

7. Pero si baila con un casado, no le crea cuando le diga que está arrepentido de haberla conocido "tarde". Esa frase  --- de reconocido sabor centenarista --- nunca ha sido verdad en los siglos que lleve el mundo dando  bailes.

8.  Acepte para el día siguiente cuantas invitaciones le hagan a vespertina sus parejos. Y al día siguiente váyase por su cuenta. Ninguno cumplirá.

 9. No del número de su teléfono; conteste que está en la lista. 

10. Cuando su parejo diga que se va a fumar un cigarrillo, nunca lo acompañe. Déjelo ir solo.

11. Cuando un joven de correcta presencia le diga: "Yo no estoy borracho", no baile ni un momento más con él porque está alzadísimo y se le puede caer en medio de salón.

12. Huya de los hombres que tienen manos patinadoras...  

13. No baile con sus hermanos. Para eso está el dueño de la casa.

14. No hable de nada y ríase de todo.

15.  Pero si habla no cite autores; muchos bailes se necesitan para poder nombrar a Silva.

16. No deje que su mamá o sus tías le arreglen esas tres cintas que ningún broche ha podido  sujetar jamás y que se van sobre sus hombros. Usted tampoco se las esté poniendo a cada momento nerviosamente en su sitio.

17.  Tenga cuidado con el Champagne. No embrutece, pero emborracha.

18.  No lo pondere el bailado a su parejo porque puede que le cuente dónde aprendió.

19. No cuente historietas divertidas que acaba de saber. Todos los del baile las saben desde su primera infancia.

20. No crea en ninguna declaración de amor. Todos los hombres adoran a todas las mujeres --- ¡menos a la suya claro! --- después del cuarto trago, y a veces desde antes.

21. No acepte que la lleve a su casa un joven que maneja su automóvil. Los accidentes de tránsito a la salida de los bailes se dan silvestres.

22. Convénzase de una vez, finalmente, que un baile no tiene sino dos etapas agradables. Recibir la invitación y quitarse los zapatos.                                                              

Agosto 13 de 1937>>
Evaluación:
Los estudiantes se muestran interesados si tienen la oportunidad de seguir la lectura en voz alta, con la crónica impresa.
Recursos: Crónica de Álvaro Cepeda Samudio y de Emilia Pardo Umaña.
Bibliografía:
CEPEDA SAMUDIO, Álvaro. El hombre de los brazos largos. En: VALLEJO MEJÍA, Mariluz. La crónica en Colombia: medio siglo de oro. Biblioteca Familiar Colombiana: Bogotá, 2004.
PARDO UMAÑA, Emilia. El primer baile. En: Los desvelados. Disponible en la internet en: http://losdesveladosliterarios.blogspot.com/p/mio.html


Quinta Sesión
EL FUTBOL TAMBIÉN SE JUEGA CON LA MANO: ESCRIBIENDO.
Tema: ¿Sobre qué escribimos?
Objetivos: Estimular la escritura en los estudiantes a través de un tema que los apasione. 
Indicadores:
Se interesa en la lectura y la escritura de un tema que le apasione. 
Actividades:
      A.    Se leen las crónicas de futbol de Eduardo Galeano, Un hincha y Garrincha. …
      B.     Se invita a la escritura de crónicas sobre fútbol.

Evaluación:
Gracias a la acertada selección del tema que llama la atención de todos, se apreció mayor interés en la escritura entre los estudiantes. Se adjuntan los  ejercicios:























Recursos: Crónicas de Eduardo Galeano.
Bibliografía:
GALEANO, Eduardo. El futbol a sol y sombra. Ediciones P/L@. Disponible en la internet en: http://www.bsolot.info/wp-content/uploads/2011/02/Galeano_Eduardo-El_futbol_a_sol_y_sombra.pdf



Sexta Sesión
LA COCINA DE LA ESCRITURA
Tema: Paso a paso de la escritura
Objetivos: Intentar que el estudiante se familiarice con la escritura y sus dificultades y trate de superarlas.
Indicadores:
Conoce y sigue los pasos de la escritura como acontecimiento creativo
Actividades:
     A.     Se expone el proceso de la escritura como el de cocinar un rico plato, siguiendo la metáfora utilizada por Daniel Cassany en su libro “La cocina de la escritura”. Se adjunta guía de trabajo preparada por el grupo para la sesión.
      B.    Se invita a seguir los pasos para escribir una crónica:
*Primero: Escribir sobre qué se va a tratar tu crónica. Ejemplo: “con este escrito contaré un día de colegio… “
      *Segundo: Cuente cómo empieza y cómo se prepara usted para ir al colegio.
     *Tercero: Cuente sus impresiones sobre el colegio: cómo le parecen los salones, las canchas, la oficina de profesores, los árboles, los patios, etc.
     *Cuarto: Ahora, cuente cómo le parecen las personas: los compañeros, los profesores, etc.
     *Quinto: Ahora, cuente algo importante que le haya pasado ese  día.
     *Sexto: por último, finalice diciendo cómo se acaba el día en el colegio y cómo se va a su casa usted y sus amigos…
La guía:



Evaluación:
Los estudiantes escribieron sus crónicas, siguiendo la receta y lo hicieron con entusiasmo y propiedad. Muchos de los que antes no habían escrito, esta vez lo hicieron.




















Recursos: Guía didáctica.
Bibliografía:
LA ESCRITURA EN LA ESCUELA: UNA MIRADA DESDE LA COTIDIANIDAD. Disponible en la Internet en:

CONCLUSIONES
* Es indispensable que los temas que se elijan para la lectura y la escritura sean de interés de los estudiantes.

* La crónica es el género literario ideal para iniciar un proceso de escritura entre la gente que no ha tenido la oportunidad de expresarse libremente por escrito.

* Enunciar y dejar bien claro al auditorio que puede emplear completa libertad en la escritura de sus textos es un incentivo infalible para escribir. No todos sabemos que somos libres y cuando se nos proporciona esta oportunidad, algunos la saben aprovechar.

* Siempre es posible persuadir a una persona para que escriba así se trate del menos interesado. Todo radica en el método que se emplee.

* Luego de captar el interés del auditorio para escribir, se puede emplear correctamente el uso de diferentes gramáticas para mejorar la puntuación y la ortografía.

* Una estrategia para incentivar el gusto por la lectura es realizando una publicación de los trabajos realizados por el auditorio. Siempre y cuando se realicen las correcciones pertinentes de cada trabajo.

* Una de las dificultades primordiales es la disposición total del auditorio, especialmente cuando se dispone de un auditorio de cincuenta (50) individuos. Por lo tanto, hay que ser didácticos y recursivos utilizando todos los resultados obtenidos.

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